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CGT Regional Rosario recibió con entusiasmo el
fallo de la Justicia Laboral que suspendió, de manera provisoria, más de 80 artículos de la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei. Tras conocerse la medida cautelar, la conducción local de la central obrera ratificó que este es solo el "primer round" de una batalla legal que busca la anulación total de la normativa.
Validación de la estrategia judicial
El secretario adjunto de la CGT Rosario, Martin Lucero, destacó la importancia de la resolución como un respaldo a la trayectoria institucional de la central. "Es una gran noticia para el movimiento obrero porque demuestra que la estrategia de ir a la justicia es válida y se sostiene en el tiempo, más allá de las movilizaciones y los paros", afirmó el dirigente.
El fallo suspende puntos críticos de la reforma que afectaban derechos adquiridos, modalidades de contratación y regímenes de indemnización, marcando un límite judicial al avance del Ejecutivo Nacional sobre la legislación del trabajo.
Un "primer round" contra una ley "nefasta"
Pese a la victoria parcial, desde la central rosarina advirtieron que no hay margen para la pasividad. Lucero señaló que, si bien el fallo es "conforme a derecho porque protege a los trabajadores", es previsible que el Gobierno Nacional apele la decisión de forma inmediata.
"Es el momento de la justicia y es uno de los tantos frentes; no hay que dormirse", advirtió el referente gremial, quien además calificó a la ley como "nefasta". Para la CGT local, el Poder Judicial debe cumplir con su cometido de dar justicia a los argentinos frente a normativas que vulneran garantías constitucionales.
Movilización y presión constante
Hacia adelante, el objetivo de la CGT Rosario es claro: lograr que la justicia se pronuncie sobre la invalidez definitiva de la reforma. En ese sentido, Lucero hizo un llamado a las bases a no abandonar las calles: "Hay que seguir movilizados, presionando para que los jueces fallen conforme a derecho".
Con este fallo como antecedente, el gremialismo rosarino se prepara para una etapa de definiciones legales y políticas, reafirmando que la defensa de los derechos laborales se librará tanto en los tribunales como en las plazas.