Durante el encuentro, participaron representantes de la Cooperativa de Alimentos para la Nueva Argentina y del sector mutualista, quienes se desplazaron desde Córdoba, Santa Fe y otras regiones para manifestar su acompañamiento. El objetivo declarado fue fortalecer un mensaje de respaldo y discutir los desafíos del modelo cooperativo frente a las dificultades económicas, institucionales y judiciales actuales.

Desde el sector cooperativo advirtieron que el modelo productivo se encuentra bajo presión: la caída del consumo de alimentos, el cierre de emprendimientos y el incremento del nivel de concentración amenazan la operación de unidades regionales de producción. En este contexto, Cotar emerge como un símbolo de resistencia industrial nacional, una empresa cooperativa que apuesta por ofrecer alimentos con control social en momentos críticos.

El presidente de Cotar, Emiliano Medin, que lidera la gestión operativa de la planta ubicada en el barrio Industrial, reconoció que la planta atraviesa un “estado judicial complejo” debido al pedido de quiebra presentado por la Sociedad de Tamberos, anterior administradora. Aunque la cooperativa mantiene hoy su actividad comercial con cierta estabilidad, el riesgo judicial que planea sobre sus instalaciones y equipamiento, que actualmente están alquilados, genera incertidumbre sobre la continuidad.

Medin también destacó que Cotar tiene unos 200 trabajadores directos e indirectos vinculados al proyecto y que la planta sigue siendo un activo de valor simbólico para Rosario y la región. La cooperativa busca mantener su operación y crecimiento incluso en medio de la adversidad institucional.

Para los referentes del sector, la importancia de Cotar excede lo local: representa un núcleo de industria nacional con arraigo regional, que puede articular un modelo alimentario basado en la soberanía, la producción local y la organización social frente al dominio de grandes empresas del sector.

La movilización cooperativa envía una clara advertencia: no se trata solo de preservar una planta, sino de defender una apuesta energética para el modelo productivo regional. Frente a un contexto adverso, la estrategia será no solo resistir judicialmente, sino fortalecer la visibilidad política del proyecto para garantizar su continuidad.

Cotar, bajo fuego institucional, vuelve a instalar en la agenda del cooperativismo nacional la urgencia de que las empresas con valor social perduren más allá de los avatares del mercado y del poder judicial.