Desde el sindicato de textiles advierten que la firma “no tiene credibilidad” y que el plan presentado ante la justicia es “impresentable”. Juan Carlos Bandeo, delegado gremial en la planta, detalló la difícil realidad que atraviesan los más de 400 empleados.

“Hace más de 20 días que la fábrica está parada. No cobramos la última quincena completa y no sabemos si vamos a cobrar la que viene. La gente está desesperada”, explicó Bandeo.

Un plan que profundiza la crisis

Según la presentación judicial, la empresa busca que se apruebe un esquema para abonar sólo el 10 % de las deudas en cuotas anuales durante 16 años, con dos años de gracia antes del primer pago.

Además, pretende mantener la conducción actual y continuar operando bajo contratos de fasones. Para los trabajadores y gran parte de los acreedores, se trata de una maniobra que sólo busca ganar tiempo y sostener el control del grupo empresario.

La empresa también pidió autorización judicial para vender una propiedad valuada en más de 4 millones de dólares. Sin embargo, los trabajadores aseguran que ni siquiera esa operación alcanzaría para cubrir el pasivo total.

“Aunque vendan todo, no les alcanza para pagar lo que deben. Lo dice la propia justicia. Están fundidos y no quieren hacerse cargo”, remarcó Bandeo.

Sueldos recortados y deuda con la EPE

El conflicto no es nuevo. El delegado recordó que en agosto del año pasado la empresa redujo la jornada a seis horas diarias bajo un supuesto “plan de crisis preventivo” que nunca se formalizó.

Durante tres meses los empleados cobraron sólo el 75 % del salario, y los aportes previsionales no fueron pagados. Luego, la empresa firmó un convenio con la EPE (la empresa de energía provincial) para financiar su deuda en 72 cuotas, pero nunca abonó ninguna.

“Dicen que no pueden pagar los aportes porque están endeudados con la luz. Es un círculo vicioso. Hoy no pagan ni una cosa ni la otra”, relató Bandeo.

Industria textil al borde del colapso

El dirigente sindical también advirtió que la crisis de Algodonera Avellaneda es el reflejo de lo que vive todo el sector textil. Según datos de la Fundación ProTejer, en el último año cerraron más de 380 empresas y se perdieron 11.000 puestos de trabajo.

“La industria textil está trabajando al 30 % de su capacidad. Si no se pone un freno a las importaciones, van a seguir cayendo fábricas y empleos.” sostuvo el referente.

Sin respuestas políticas

Bandeo contó que se reúnen semanalmente con autoridades del Ministerio de Trabajo de Santa Fe en busca de soluciones, pero la incertidumbre crece. “Los compañeros no pueden pagar el alquiler, algunos no tienen ni para comer. Y los políticos miran para otro lado”, lamentó.

Con sueldos atrasados, producción paralizada y una propuesta empresarial que los trabajadores califican de “burla”, el futuro de Algodonera Avellaneda es cada vez más incierto.

“La única salida es que venga alguien que se haga cargo y ponga la fábrica en marcha. Pero así como está, no hay salida posible”, concluyó Bandeo.