Crisis en Algodonera Avellaneda: suspensiones y recorte salarial hasta enero tras meses de planta parada
La empresa y los trabajadores alcanzaron un acuerdo para implementar suspensiones con recorte salarial hasta enero, en un contexto de fuerte caída de la actividad y plantas prácticamente paralizadas. El entendimiento busca sostener los puestos de trabajo mientras el gremio sigue reclamando soluciones de fondo.
La empresa Algodonera Avellaneda S.A., de propiedad del Grupo Vicentin y ubicada en el Parque Industrial de Reconquista (Santa Fe), llegó a un acuerdo con sus trabajadores para implementar un programa de suspensiones de actividades y reducción salarial hasta enero de 2026. La medida se formalizó ante el Ministerio de Trabajo de Santa Fe y se da en medio de una prolongada paralización de la planta que se extiende desde finales de septiembre, producto de la profunda crisis en la industria textil y algodonera.
La crisis de Algodonera Avellaneda también ha tenido antecedentes tensos entre la empresa y los trabajadores. A finales de septiembre, la Asociación Obrera Textil denunció ante el Ministerio de Trabajo un posible lockout patronal, al acusar a la firma de impedir el ingreso de operarios a la planta durante la paralización productiva.
El documento fue elevado el 14 de diciembre con la firma de más de 120 trabajadores —cerca del 50% del personal— y establece la aplicación de suspensiones desde el 1° de octubre de 2025 hasta el 31 de enero de 2026, en el marco del artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo. Las suspensiones implican una reducción salarial: en octubre se abonó el 75% del salario, mientras que en noviembre, diciembre, enero y en el aguinaldo se aplicará una reducción del 50% de la remuneración.
Contexto de crisis y efectos en los trabajadores
La empresa argumentó que la situación de la industria algodonera y textil se ha “empeorado ostensiblemente” debido a factores como la apertura de importaciones, el crecimiento de la competencia, la caída del poder adquisitivo de los consumidores y condiciones climáticas adversas que afectaron la producción, lo que llevó a una disminución significativa de la actividad productiva.
Con la planta parada desde finales de septiembre, la Asociación Obrera Textil (AOT), gremio que representa a los trabajadores, advirtió que el sueldo promedio del sector ronda los $900.000, pero señaló la preocupación por la falta de garantías sobre las fechas de cobro, dado que los salarios de noviembre y diciembre todavía no se habían abonado al momento de firmarse el acuerdo.
Además, la AOT reclamó que se establezca un criterio de rotación de personal en caso de reactivarse la producción, para que todos los operarios tengan igualdad de acceso a jornadas y salarios, y solicitó que se aclare el pago del “100% de lo no remunerativo que salga por paritaria nacional”, ya que todavía hay incertidumbre sobre cómo se ejecutarán los pagos pactados.
Condiciones del acuerdo y perspectivas
El programa de suspensiones incluye la posibilidad de readecuar los días trabajados, turnos o cantidad de personal si la producción retoma niveles normales, siempre con el objetivo de preservar la totalidad de los puestos de trabajo existentes al momento de la firma, salvo casos de despidos con causa o terminación de contrato. La empresa también aclaró que la reducción salarial no implica una disminución de las indemnizaciones correspondientes.
El acuerdo está condicionado a la obtención de fondos adicionales, que podrían surgir con la reactivación productiva o con la eventual venta del inmueble que la empresa posee en la Ciudad de Buenos Aires. Mientras tanto, los trabajadores mantienen preocupación por la prolongada inactividad y la falta de certezas en cuanto a la regularización salarial.
Reclamos y tensiones previas
La crisis de Algodonera Avellaneda también ha tenido antecedentes tensos entre la empresa y los trabajadores. A finales de septiembre, la Asociación Obrera Textil denunció ante el Ministerio de Trabajo un posible lockout patronal, al acusar a la firma de impedir el ingreso de operarios a la planta durante la paralización productiva.
Además, a comienzos de noviembre, los trabajadores pidieron al juez a cargo del concurso preventivo, Fabián Lorenzini, que gestionara la suspensión de embargos y débitos automáticos sobre sus cuentas, argumentando que la falta de cobro de salarios totales impedía hacer frente a gastos básicos como alimentos y alquileres.
En octubre, representantes de los empleados también fueron recibidos por la Comisión de Asuntos Laborales de la Cámara de Diputados de Santa Fe, donde expusieron la incertidumbre sobre el futuro de la fábrica y advirtieron que la crisis productiva y la falta de pago afectaban a más de 250 familias de la región.
Un futuro incierto para la planta y sus trabajadores
La firma Algodonera Avellaneda, inmersa en un concurso preventivo en el marco de la crisis del Grupo Vicentin, enfrenta un panorama productivo y laboral muy complejo. La paralización de la planta, el retraso en los pagos y las suspensiones con reducciones salariales generan un clima de incertidumbre entre los trabajadores y sindicatos, que buscan mayor claridad sobre la continuidad de la actividad y el cumplimiento de los acuerdos.
La situación en Reconquista queda así como otro capítulo más dentro del escenario de crisis industrial y conflictos laborales que atraviesan la región, donde trabajadores y gremios insisten en que la defensa de los puestos de trabajo y el cobro de salarios sean prioridades en cualquier salida que se plantee para la empresa.