En Villa Gobernador Gálvez, el frigorífico Euro se convirtió en el epicentro del conflicto tras dos tandas de cesantías que superaron las 50 bajas: primero fueron seis hace dos meses y, más recientemente, otros 46 trabajadores quedaron en la calle a fines de septiembre.

“En la última audiencia la empresa ofreció pagar a los despedidos entre un 25% y 40% de la indemnización, algo inaceptable”, explicó Walter Navarro, delegado de los trabajadores en Euro. Frente a esa propuesta, el Sindicato de la Carne resolvió impulsar un paro y una movilización en la localidad, aunque la medida quedó en suspenso luego de que el Ministerio de Trabajo dictara una prórroga de siete días en la conciliación obligatoria.

De esta manera, hasta el próximo miércoles 8 las cesantías se encuentran frenadas, a la espera de una nueva reunión convocada para el lunes. Allí, la empresa podría mejorar su propuesta de pago, aunque desde el gremio insisten en que la prioridad es sostener los puestos de trabajo y no negociar indemnizaciones.

La crisis no se limita a Euro: en el frigorífico Swift también se contabilizan cerca de 80 despidos y tensiones con los empleados. 

Según dirigentes sindicales, el trasfondo de la situación responde a la caída del consumo interno de carnes y a la presión de importaciones más baratas, factores que han reducido drásticamente la actividad de los establecimientos. Hoy, la mayoría de los frigoríficos de la región trabajan apenas al 50 o 60 por ciento de su capacidad instalada.

Mientras se multiplican las audiencias en el Ministerio de Trabajo, los gremios alertan sobre el riesgo de que la crisis se extienda a más plantas y reclaman medidas urgentes que permitan sostener la producción y el empleo en un sector clave para la economía regional.