La Bancaria advirtió que no permitirá reformas que recorten derechos laborales
La Asociación Bancaria rechazó de forma contundente cualquier iniciativa legislativa o administrativa que implique un retroceso de los derechos laborales, en clara referencia al proyecto de reforma laboral impulsado por el gobierno nacional.
Desde la conducción sindical señalaron que la propuesta oficial, centrada en flexibilizar condiciones de trabajo, modificar convenios colectivos e incentivar la contratación precaria, es “incompatible con un país que busca preservar el empleo formal, la capacitación y la dignidad del trabajo”. En ese marco, la Bancaria anticipó que estará en “estado de movilización permanente” si el Ejecutivo persiste en medidas que reduzcan protecciones históricas.
El rechazo del gremio bancario se suma al de múltiples sectores organizados que ya advirtieron sobre los efectos de la reforma: aumento de la rotación laboral, precarización, pérdida de poder de negociación colectiva y erosión del salario real. En particular, la Bancaria subrayó que los trabajadores del sistema financiero —un segmento clave de empleados formales— no pueden convertirse en “canarios de mina” de un ajuste laboral que podría expandirse hacia otros sectores.
Así, el sindicato resolvió exigir que cualquier discusión normativa preserve tres ejes no negociables: la participación activa de los trabajadores en la construcción de convenios, cláusulas de actualización automática salarial, y la garantía de empleo formal sin sustitución por regímenes de contratación hasta con 90 días de prueba.
La Bancaria informó que realizará asambleas en sus delegaciones en todo el país, convocará a un paro parcial si la agenda oficial no se corrige, y fortalecerá alianzas con otros sindicatos para impedir avances legislativos que consideren regresivos. Asimismo, advirtió que “la reforma laboral no será tema de escritorio, sino de movilización y resistencia”.
Con esta postura, el gremio bancario se posiciona como actor central en la discusión del trabajo en el marco de los desafíos planteados por la actual gestión nacional. Para la Bancaria, la defensa del empleo, los convenios y el salario real es la barrera inmediata ante un modelo que, según su análisis, pretende normalizar la precariedad como habitualidad.