La CGT y la CATT locales se alinean con el plan de lucha nacional y exigen avanzar hacia un paro general
Las organizaciones nucleadas en la regional cegetista conducida por Miguel Vivas y Martín Lucero confirmaron su adhesión a las marchas del 22 de julio por los jubilados, la jornada de San Cayetano el 7 de agosto y la protesta ante el Ministerio de Economía. Gremialistas de peso de Luz y Fuerza, La Bancaria y SUTERYH coinciden en que la pérdida de 300 mil empleos y el cierre de 20 mil empresas exigen unificar reclamos en una gran huelga general, con el respaldo activo de los gremios del transporte de la CATT.
La Confederación General del Trabajo (CGT) Regional Rosario, junto a las organizaciones que integran la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) local, manifestaron su respaldo total y orgánico al cronograma de protestas dispuesto por la central obrera a nivel nacional para los meses de julio y agosto. Ante lo que califican como un escenario de devastación productiva y salarial provocado por el programa macroeconómico del presidente Javier Milei, las entidades sindicales nucleadas en la seccional rosarina, e incluso aquellos gremios que no se encuentran formalmente integrados, se declararon en estado de asamblea permanente para sumar voluntades. El objetivo explícito de la dirigencia local es articular las demandas dispersas para unificar los reclamos de los trabajadores formales, informales y sectores populares, confluyendo eventualmente en una huelga nacional unificada de alto impacto.
La hoja de ruta nacional para las próximas semanas contempla hitos de gran envergadura callejera. El primer paso se dará el próximo 22 de julio con una movilización de alcance nacional frente al Congreso de la Nación en respaldo a los jubilados y en defensa de las pymes afectadas por la recesión. Posteriormente, el 7 de agosto la CGT copará las calles junto a los movimientos sociales en el marco de la tradicional peregrinación y jornada de protesta de San Cayetano, para finalmente realizar una gran concentración frente al Ministerio de Economía de la Nación durante la tercera semana de agosto. Al respecto, el secretario general de la CGT Rosario, Miguel Vivas, justificó la urgencia de profundizar las medidas de fuerza al detallar la gravedad de los indicadores sociolaborales actuales: «Nosotros creemos que hay que avanzar hacia una medida de fuerza contra el plan económico del gobierno, que es destructivo. Se cerraron más de 20 mil empresas, se perdieron 300 mil puestos de trabajo. Es momento de enviar un mensaje en defensa de nuestros trabajadores, pero también a muchos sectores de la sociedad que la están pasando muy mal y la situación solo se agrava», advirtió, haciendo hincapié en que la falta de empleo y el hecho de que los salarios ya no cubran el costo de vida está empujando a la unidad general de los vecinos y organizaciones.
Por su parte, el secretario general del Sindicato de Docentes Privados (SADOP) Rosario y uno de los secretarios adjuntos de la central obrera local, Martín Lucero, remarcó la importancia estratégica de amalgamar los distintos frentes de conflicto. Para el dirigente docente, resulta lógico y sumamente necesario que las organizaciones sindicales y sociales vertebren la disconformidad de gran parte de la ciudadanía de manera unificada, abandonando las manifestaciones puramente sectoriales que terminan dispersando las fuerzas para transformarlas en demostraciones colectivas que maduren en una gran medida general. Asimismo, desde el Sindicato de Luz y Fuerza, Alberto Botto, se sumó a la demanda de un paro general de actividades sosteniendo que no hay una sola medida económica adoptada por el Poder Ejecutivo que vaya en favor de la clase trabajadora. El titular de la Intersindical Rosario advirtió que el actual modelo se está llevando puestos prácticamente todos los derechos conseguidos a lo largo de décadas de lucha histórica y aseguró que la sociedad acompañará masivamente las medidas de fuerza porque el deterioro socioeconómico se siente de manera directa en cada hogar de la región.
En la misma sintonía, el secretario general de la Asociación Bancaria de Rosario, Sergio Rivolta, confirmó la adhesión firme de los trabajadores del sector financiero a este plan de lucha unificado que involucra también a las dos Centrales de Trabajadores de la Argentina (CTA) y a los movimientos populares. Rivolta denunció que el modelo de Javier Milei produce una extraordinaria y brutal transferencia de ingresos desde los asalariados hacia los sectores más concentrados de la economía, provocando que incluso un trabajador registrado perciba hoy ingresos por debajo de la canasta básica de alimentos. Desde el ámbito de los trabajadores de casas de renta, el secretario adjunto del Sindicato de Único de Trabajadores de Edificios de Renta y Horizontal de Rosario (SUTERYH), Claudio García, calificó el escenario institucional como una crisis constitucional sin precedentes en el país, señalando que los sindicatos tienen el deber moral y social de reconstruir el pacto social que la dirigencia política quebrantó, confirmando que si la central nacional convoca formalmente a la resistencia obrera mediante una huelga nacional, el gremio de encargados estará presente en la primera línea.
Finalmente, la seccional de la CATT resolvió plegarse activamente a las determinaciones de la CGT, comprometiéndose a movilizar a sus cuadros de delegados, militantes y directivos el próximo 22 de julio junto a la columna de los jubilados. Los sindicatos del transporte adelantaron que profundizarán las acciones gremiales en defensa del empleo bajo un esquema de protestas sectoriales y medidas rotativas —definido en el ámbito sindical como un plan de lucha «a la francesa»—, aportando el músculo logístico y operativo necesario para paralizar de manera progresiva las actividades económicas de la región si el Ejecutivo nacional no modifica el rumbo de sus políticas de ajuste.