Desde la Federación explicaron que la decisión se tomó “luego de extensas negociaciones y frente a la intransigencia del sector empresario” para atender el pedido de actualización salarial. “No hubo respuestas concretas a los reclamos, y como organización tenemos el compromiso de defender los derechos de las y los trabajadores marítimos y fluviales”, indicaron en un comunicado.

La medida de fuerza abarca a distintos tipos de embarcaciones. En el caso de los remolcadores de empuje, las operaciones cesaron completamente desde el inicio del domingo, con la instrucción de que aquellos que estuvieran en navegación busquen amarre seguro y permanezcan allí hasta la finalización del paro.

Por su parte, los buques tanques, portacontenedores y de carga deberán fondear en rada si tenían ingresos programados a puertos o monoboyas durante el período de la medida. Aquellos que ya se encontraban operando deberán concluir sus tareas y luego permanecer fondeados hasta la medianoche del lunes.

En tanto, los buques en tareas de offshore mantendrán únicamente las operaciones vinculadas a la seguridad en instalaciones, suspendiendo el resto de las actividades durante las 48 horas de paro.

La Fe.Si.Ma.F. aclaró que durante toda la medida se garantizarán las guardias y rondas de seguridad para proteger a las tripulaciones, las embarcaciones, las cargas y el medio ambiente.

El conflicto pone de relieve la tensión en el sector marítimo y fluvial, clave para el comercio exterior argentino, donde las negociaciones paritarias continúan estancadas y las organizaciones sindicales exigen una recomposición acorde al contexto inflacionario.