El presidente Javier Milei firmó y remitió al Congreso nacional el proyecto de reforma laboral, que será debatido en sesiones extraordinarias antes de fin de año y cuyo tratamiento podría continuar durante 2026. La iniciativa —presentada como “modernización” del mercado de trabajo— ya desató fuertes rechazos de sindicatos, centrales gremiales y organizaciones sociales por sus implicancias sobre derechos laborales conquistados históricamente. 

Desde la Casa Rosada se sostiene que la reforma busca dinamizar la economía, fomentar el empleo formal y adaptar la legislación a nuevas realidades productivas. Sin embargo, varios de sus artículos apuntan directamente a reducir la protección de los trabajadores, debilitar la negociación colectiva y flexibilizar las condiciones laborales, generando alarma en el movimiento obrero que considera al proyecto profundamente regresivo. 


1. Reducción de indemnizaciones y recálculo del despido

Uno de los cambios más polémicos es la redefinición del cálculo indemnizatorio en casos de despido sin causa. El proyecto propone basar la indemnización en un mes de sueldo por año trabajado sobre la mejor remuneración habitual, excluyendo conceptos como aguinaldo, vacaciones y premios del cálculo. Esto significa una reducción sustancial del monto a cobrar por el trabajador despedido en comparación con la normativa vigente. 


Para los sindicatos, esta modificación implica un “castigo encubierto” a la estabilidad laboral, al transformar una obligación patrimonial de la empresa en un beneficio menor para el trabajador en caso de desvinculación.

2. Banco de horas y flexibilización de la jornada

La reforma incorpora la figura del banco de horas, que permitiría a empleadores y trabajadores pactar la compensación de horas extra de manera flexible.
Aunque la oficialidad sostiene que este mecanismo será voluntario y con controles, desde los gremios se advierte que puede abrir la puerta a jornadas extendidas y a una mayor precarización, especialmente en sectores con baja sindicalización. 


3. Cambios en convenios colectivos y negociación por empresa

El proyecto impulsa priorizar acuerdos colectivos por empresa o región sobre los convenios nacionales o sectoriales, y limita la ultraactividad (el mantenimiento automático de los convenios vigentes). Esto podría fragmentar la negociación colectiva y debilitar el poder de los sindicatos, que tradicionalmente basan su fuerza en acuerdos de alcance amplio. 
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Este punto preocupa especialmente a las organizaciones gremiales porque podría facilitar que las empresas negocien condiciones laborales a la baja en ámbitos aislados, erosionando estándares de trabajo consolidados durante décadas.

4. Vacaciones más flexibles, pero con efectos inciertos

Entre otras modificaciones, el proyecto reorganiza el régimen de vacaciones permitiendo el fraccionamiento de los períodos de descanso y estableciendo topes y plazos más flexibles. Si bien se asegura la garantía de un tramo de descanso estival cada tres años, los sindicatos advierten que estas reformas pueden ser utilizadas por las empresas para recortar días de descanso y aumentar la explotación laboral. 


5. Exclusión y redefiniciones de trabajadores

El texto oficial también contempla nuevas categorías de trabajadores independientes o por contrato, lo que puede afectar el reconocimiento de derechos básicos como aportes jubilatorios y cobertura social. Además, se prevé que trabajadores bajo ciertas modalidades queden fuera de la aplicación plena de la Ley de Contrato de Trabajo, lo que tensaría aún más la protección jurídica de los asalariados. 

Reacciones sindicales y contexto de conflicto

La propuesta gubernamental no solo provocó rechazo entre los sindicatos tradicionales —como la CGT o CTA—, sino que también fue cuestionada por organizaciones sociales y políticas que ven en el proyecto un intento de desmontar derechos laborales básicos. Las advertencias van desde la pérdida de poder de negociación colectiva hasta la posibilidad de que condiciones laborales se ajusten a la baja en beneficio de grupos empresariales. 

En paralelo, sectores sindicales ya anticipan que la reforma será objeto de una fuerte disputa en el Parlamento, con movilizaciones, debates públicos y reuniones entre representantes gremiales y legisladores. Sea cual sea el resultado final, el proyecto de reforma laboral impulsado por Milei marca un antes y un después en el mapa de relaciones laborales en Argentina, confrontando el modelo laboral actual con una visión de mercado más flexible que, en la práctica, puede significar menos derechos y mayor precariedad para trabajadores y trabajadoras.