La Unión de Recibidores de Granos y Anexos (URGARA) atraviesa un momento tenso, especialmente en su rama de Acopio. Tras plantear reclamos salariales por la pérdida del poder adquisitivo, el sindicato inició medidas de fuerza, pero la protesta se redujo tras la intervención estatal. El conflicto dejó al descubierto diferencias internas y un malestar  entre los trabajadores.

Paro reducido y conciliación obligatoria

Lo que comenzó como un paro anunciado para todas las ramas del gremio (PUERTOS, ACOPIO y CONTROL) terminó concentrándose únicamente en Acopio. Esto ocurrió luego de que el Ministerio de Trabajo dictara una conciliación obligatoria por 15 días para los otros sectores más fuertes financieramente. 

Desde el sindicato, algunos delegados de Acopio expresan su frustración: aseguran que son “los que ponen el cuerpo” mientras otras ramas, con mayor poder de negociación, quedan al margen. 

Reclamos centrales: salario y condiciones reales

Los trabajadores de Acopio reclaman una recomposición salarial urgente. URGARA exige que se reconozca la pérdida inflacionaria acumulada y reclama, entre otros puntos, el pago adelantado del REM trimestral, la apertura de negociaciones para el bono anual 2025 y que se anticipen las paritarias de 2026. 

Aunque hay un acuerdo salarial para el primer semestre del año, firmado entre URGARA, la Federación de Acopiadores y Coninagro, algunos sectores sostienen que los incrementos no alcanzan para compensar la inflación real. 

Críticas al cierre de la paritaria

En agosto de 2025, URGARA firmó una paritaria para la rama Acopio con un aumento del 3,6 % en tres meses, lo que fue recibido con críticas tanto dentro del gremio como por parte de los afiliados.  Parte del malestar se explica porque los incrementos anunciados no incluyen una cláusula automática de revisión según la inflación. 

Además, el acuerdo contempla aportes solidarios obligatorios para la mutual del sindicato, lo que para varios trabajadores representa una carga adicional que reduce aún más su salario neto. 

Acusaciones mutuas entre gremio y empresarios

URGARA también salió al cruce de la Federación de Acopiadores y Coninagro, denunciando que sus críticas al reclamo sindical están basadas en “falacias e inexactitudes”. Según el sindicato, la actividad agroexportadora ha tenido un año muy rentable, mientras los salarios se siguen pagando en pesos y sin ajustes reales. 

Por su parte, los empresarios admiten los incrementos, pero advierten que algunas de las demandas son “difíciles de sostener” si la paritaria no se ajusta a las condiciones productivas actuales.

¿Qué rumbo toma URGARA?

El conflicto puso sobre la mesa un debate clave para ese sector: la relación entre las distintas ramas del gremio, la estrategia de negociación y cómo reconstruir una estructura que no deje aislados a los trabajadores más vulnerables.

Mientras tanto, la medida de fuerza en Acopio sigue activa y la dirigencia de URGARA señala que no abandonará el reclamo hasta conseguir una recomposición que garantice salarios dignos. Para muchos afiliados, la paralización parcial no es suficiente: demandan una estrategia más firme y una dirección que priorice a quienes están más golpeados por la inflación.