La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) encendió todas las alarmas frente a la posibilidad de que el Gobierno avance con un recorte del 10% de la planta estatal, una medida que podría traducirse en miles de despidos en organismos nacionales. El sindicato ya anticipó que, si el ajuste se confirma, adelantará el paro nacional que tenía previsto realizar en paralelo al debate de la reforma laboral.

Un ajuste que reaviva el conflicto con el sector público

La versión sobre una nueva ola de cesantías volvió a tensar la relación entre el Ejecutivo y los trabajadores estatales. El presunto recorte abarcaría unidades ejecutoras y organismos clave de la administración pública, lo que en ATE interpretan como un intento de “desmantelar funciones esenciales del Estado”.

Desde el sindicato alertaron que la medida implicaría el mayor achique de personal en décadas, afectando áreas como estadísticas oficiales, políticas sociales, análisis económico, ciencia y tecnología, seguridad social y organismos de control.

ATE: “No vamos a tolerar ningún despido”

“Sturzenegger es un ser siniestro que viene por nosotros. Pero tiene que saber que los estatales también vamos por él. El sector público no resiste más ajustes. No vamos a tolerar ningún despido y exigimos la renovación automática de la totalidad de los vínculos que vencen el 31 de diciembre”, indicó Rodolfo Aguiar, Secretario General de ATE Nacional.

El paro podría adelantarse

Inicialmente, la medida de fuerza estaba pensada para coincidir con el tratamiento de la reforma laboral en el Congreso. Pero el clima cambió.
Si el Gobierno no retrocede en su idea de reducir la planta estatal, ATE adelantará la huelga a una fecha inmediata. “Los estatales ya lo dieron todo en estos meses. No hay margen para más achiques”, sostienen desde el gremio.

Un conflicto que puede escalar

Los sindicatos del sector público vienen alertando sobre el impacto social que tendría un recorte de esta magnitud en plena crisis económica. Además del golpe directo sobre el empleo, temen una degradación en la prestación de servicios esenciales que dependen del Estado. El escenario, lejos de descomprimirse, amenaza con escalar. Y mientras el Gobierno define sus próximos pasos, ATE ya dejó clara su postura: si hay despidos, habrá paro nacional.