El avance contra los derechos de los trabajadores entra en una etapa de definiciones. Tras obtener el dictamen a fines del año pasado, el Gobierno de Javier Milei ya diagrama el cronograma legislativo para tratar la Reforma Laboral en el Senado de la Nación. Según trascendió, el objetivo es llevar la iniciativa al recinto durante la segunda semana de febrero, entre el martes 10 y el miércoles 11.

Negociaciones
 
Para asegurar la sanción, el Ejecutivo desplegó una intensa agenda de negociaciones con los mandatarios provinciales. El ministro del Interior, Diego Santilli, es el encargado de aceitar los acuerdos con los gobernadores aliados de la Patagonia y el centro del país.

El plan oficial incluye la firma de un decreto para extender las sesiones extraordinarias durante todo el mes de febrero, buscando blindar los 37 votos necesarios en la Cámara Alta. A cambio del apoyo a la reforma que flexibiliza condiciones de trabajo, la Nación puso sobre la mesa el reparto de fondos de la caja previsional y Aportes del Tesoro Nacional (ATN), una estrategia de "asistencia financiera" para las provincias que acompañen con sus senadores.

El costo de la reforma

Mientras el oficialismo se muestra optimista, el clima en las bases sindicales es de máxima preocupación. La reforma llega en un contexto de fuerte caída del consumo y recesión, donde los gobernadores también miran con lupa el impacto fiscal y la baja en la recaudación por Ganancias.

Desde el sector gremial advierten que el Gobierno busca aprovechar el receso de verano para aprobar una ley que modifica estructuralmente el mundo del trabajo, favoreciendo la precarización y reduciendo las indemnizaciones. Las próximas semanas serán clave para ver la capacidad de respuesta de las centrales obreras ante un Congreso que parece decidido a avanzar por orden de la Casa Rosada.