La crisis industrial volvió a golpear a Rosario. La empresa Electrolux confirmó la suspensión de unos 400 trabajadores durante el mes de octubre, medida que responde a la baja en las ventas de electrodomésticos y a la creciente entrada de productos importados, dos factores que complican a la producción local de línea blanca.

Las suspensiones, que se aplicarán de forma rotativa, afectarán a toda la planta ubicada en el barrio Las Delicias y podrían extenderse en noviembre si no se logra un nuevo acuerdo en el Ministerio de Trabajo de Santa Fe.

Desde la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) expresaron una profunda preocupación por la situación. “Estamos en una situación trágica”, sostuvo el abogado del gremio en Rosario, Pablo Cerra, quien calificó la decisión de la empresa como una “señal negativa” en un escenario de fuerte retracción del empleo industrial.

Según explicó Cerra, la medida de Electrolux está directamente vinculada con la caída de la demanda interna y la política de apertura de importaciones impulsada por el gobierno nacional. “Eso termina de desincentivar la producción local”, advirtió.

El esquema de suspensiones se instrumentará bajo el artículo 223 bis del convenio colectivo, que permite pactar recortes temporales de actividad sin llegar a despidos. En estos casos, los trabajadores mantienen su relación laboral y perciben una parte del salario durante el período acordado. Esta herramienta ya había sido utilizada por otras grandes industrias, como Acindar, ante el mismo panorama.

Desde la seccional rosarina de la UOM estiman que unas 30 empresas ya aplicaron medidas similares desde comienzos de año. “Muchas veces intervenimos cuando los despidos ya fueron ejecutados”, lamentó Cerra, al destacar que las pymes son las más golpeadas por la crisis.

Un ejemplo reciente es el de Metrofund, donde 35 empleados fueron desvinculados y el sindicato aún busca revertir la decisión.

El panorama general no deja lugar para el optimismo: según el gremio, más de 2.000 puestos de trabajo industriales se perdieron en la región desde enero. Con este nuevo caso, Electrolux se suma a una lista cada vez más extensa de fábricas que buscan evitar despidos mientras el sector industrial sigue sin señales de recuperación.