El inminente debate que se abrirá en febrero en el Congreso Nacional en torno a la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei continúa generando fuertes posicionamientos en el movimiento obrero. En ese marco, el Sindicato Único de Trabajadores de Edificios de Renta y Horizontal (SUTERyH), seccional Santa Fe, expresó un rechazo categórico al proyecto oficial, al que definió como “más precarización y abolición de derechos obreros”.

El secretario general del gremio local, Claudio García, cuestionó duramente la iniciativa y apuntó contra quienes intentan suavizar el debate. “Hay sectores que se enganchan en la discusión de si es reforma, actualización o modernización, cuando en verdad esto es precarización”, sostuvo el dirigente sindical.

En ese sentido, García planteó que el verdadero desafío del sindicalismo actual es discutir el concepto mismo de trabajo y sumar a la dirigencia política a ese debate. “El trabajo es salario”, remarcó, al tiempo que advirtió que el modelo económico vigente “nos está llevando al cuentapropismo”, en detrimento del empleo formal y de los derechos laborales.

El referente del SUTERyH también apuntó contra ciertas estructuras sindicales y políticas que, según afirmó, contribuyen a debilitar el modelo sindical argentino. “La Confederación de Trabajadores de la Economía Popular es el maquillaje para romper el modelo sindical argentino”, lanzó, y cuestionó a “sindicatos usurpando sellos nacionales que rompen el verticalismo sindical para colarse en listas partidarias de cualquier color, mientras los trabajadores llegan a sus casas con la noticia de que fueron suspendidos, cesanteados o despedidos”.

Al volver sobre la reforma laboral que impulsa el oficialismo, García fue tajante al calificarla como “la modernización de las viejas mañas”. “Son normas viejas, derogadas, normas que no fueron incorporadas o que se incorporaron y luego se eliminaron por su ineficiencia. Entonces, ¿dónde está lo nuevo o lo moderno?”, cuestionó.

Para el dirigente, el proyecto otorga “pleno poder al empleador” y coloca al trabajador en una posición de inferioridad, con el agravante de limitar el rol del sindicato. “El sindicato no podrá mediar ni alcanzar acuerdos, ya sea paritarios o incluso de carácter moral”, advirtió.

“Esta supuesta modernización le da un poder casi abusivo al empleador que rechaza los derechos y conquistas del trabajador. Un asalariado sin sindicato, sin respaldo y sin igualdad de condiciones, termina sometido e indefenso”, agregó.

Finalmente, García concluyó que la reforma no apunta a mejorar las condiciones laborales, sino a profundizar la desigualdad. “Un trabajador con miedo no es libre, es un trabajador sometido, y lo es por la necesidad de conservar su empleo. Eso es lo que trae esta modernización”, cerró el secretario general del SUTERyH Santa Fe.