La Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) oficializó su respaldo al plan de lucha impulsado por la CGT, que prevé una serie de medidas gremiales escalonadas y que podría desembocar en un paro general. La decisión fue adoptada durante el último plenario del Consejo Directivo de la entidad, en un contexto de fuerte rechazo sindical a las políticas laborales del gobierno de Javier Milei.

El espacio, que también reúne a gremios del transporte con representación a nivel local, definió acompañar la estrategia de la central obrera tras las reuniones mantenidas en la sede de Azopardo. Según trascendió, el esquema contemplará protestas sectoriales y medidas rotativas, un formato que algunos dirigentes describieron como un plan de acción "a la francesa".

El encuentro fue encabezado por el secretario general de la CATT, Juan Carlos Schmid, junto al secretario gremial Juan Pablo Brey. Allí se resolvió profundizar las acciones gremiales "en defensa de los derechos de las trabajadoras y los trabajadores" y avanzar con una campaña de concientización sobre el alcance de la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional y las consecuencias que, según sostienen, tendría sobre los derechos adquiridos.

Además, la CATT confirmó su participación en la marcha de jubilados convocada para el próximo 15 de julio, en respaldo a ese sector y como parte de la agenda de movilización del movimiento obrero organizado.

El plan comenzaría después del Mundial

Si bien la CGT aún no definió la fecha de las primeras medidas, dentro del sindicalismo estiman que el plan de lucha comenzará una vez finalizada la participación argentina en el Mundial de Fútbol.

En las últimas semanas, la central obrera endureció su postura frente al Gobierno y sumó nuevos pronunciamientos. Entre ellos, expresó su rechazo al proyecto de ley sobre la denominada "Inviolabilidad de la Propiedad Privada", que contempla modificaciones al régimen de tenencia de tierras y habilitaría una mayor participación de personas y empresas extranjeras en la compra de inmuebles rurales.

Desde la CGT advirtieron que la iniciativa implica un avance sobre la soberanía nacional y sostuvieron que "la Argentina no se vende" y que "defender la soberanía es defender el trabajo".

La decisión de la CATT refuerza el alineamiento de los gremios del transporte con la estrategia de la CGT y anticipa un segundo semestre marcado por una mayor conflictividad sindical frente al avance de las reformas impulsadas por la administración nacional.