La Unión de Recibidores de Granos y Anexos de la República Argentina (URGARA) enfrenta una etapa de fuerte disconformidad interna. Lo que había sido anunciado como un paro nacional en todas las ramas del gremio terminó convirtiéndose en una protesta parcial, limitada a la rama Acopio. La decisión se produjo luego de que el Ministerio de Trabajo dictara la conciliación obligatoria para los sectores de Puertos Privados y Control, los de mayor peso económico en el gremio.

Un paro fragmentado que expuso diferencias

La medida, que buscaba mostrar fortaleza en el conjunto del complejo agroexportador, terminó dejando a los trabajadores de Acopio como los únicos protagonistas de la protesta. 

“Una vez más, somos los que ponemos el cuerpo mientras los demás esperan los resultados”, expresaron delegados del sector, visiblemente molestos por lo que consideran una estrategia sindical deficiente.

La falta de previsión ante la conciliación obligatoria y la ausencia de un plan común entre las distintas ramas generaron críticas hacia la conducción nacional. Para muchos afiliados, la decisión de sostener el paro únicamente en Acopio refleja un desbalance interno que se repite en cada negociación.

La rama más relegada

Los trabajadores de Acopio, que en su mayoría se desempeñan en cooperativas y plantas rurales medianas, integran el sector con los salarios más bajos dentro de URGARA. Pese a ello, son quienes sostienen las medidas de fuerza más prolongadas cada vez que se abren las paritarias.

“Nos dicen que somos la base del sindicato, pero a la hora de negociar quedamos siempre al final de la lista”, lamentaron varios operarios. La percepción general es que el reclamo del sector se utiliza como herramienta de presión para otros segmentos más poderosos del gremio.

Falta de estrategia y reclamo de unidad

La actual medida dejó al descubierto una conducción sindical que, según señalan desde las bases, no logra articular una estrategia integral de negociación. El malestar entre los trabajadores de Acopio no se limita al aspecto salarial: también reclaman mayor representación y participación en las decisiones que los afectan directamente.

Con el conflicto aún abierto, la conducción de URGARA enfrenta el desafío de recomponer la unidad interna y reconstruir una estrategia que no deje a los sectores más vulnerables expuestos a la soledad y el desgaste.