La Confederación General del Trabajo (CGT) trasladó al plano internacional su frontal resistencia contra las políticas económicas y de desregulación laboral que implementa el Gobierno del presidente Javier Milei. En el marco de las deliberaciones de la 114° Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT en Ginebra, Suiza, la delegación de la central obrera argentina expuso una demoledora denuncia que capturó la atención de los representantes gubernamentales, empresariales y sindicales de todo el mundo. La presentación argentina, caracterizada por un pormenorizado análisis del deterioro socioeconómico del país, culminó con un prolongado aplauso del plenario global, consolidando el aislamiento internacional de la agenda reformista de la Casa Rosada.

El encargado de fundamentar la postura de la central obrera en el estrado internacional fue uno de los referentes de la CGT, Jorge Sola. En un discurso de alta densidad política, Sola desarmó el relato oficial del oficialismo respecto de la denominada Ley de Modernización Laboral. El dirigente cegetista fue contundente ante el plenario al afirmar de manera textual que “el actual Gobierno argentino ha iniciado una campaña sistemática de desmantelamiento de los derechos laborales, individuales y colectivos, bajo la falsa premisa de una modernización que solo esconde la precarización absoluta de las mayorías”.

El triunviro detalló ante los veedores internacionales el severo impacto que el programa de ajuste de la administración libertaria produce sobre los indicadores sociales de la población. Sola no ahorró calificativos para describir la realidad del entramado productivo local y sentenció textualmente en Ginebra: “Asistimos a un experimento económico cruel, donde la destrucción del salario real, la caída de la industria nacional y el deliberado desfinanciamiento de la seguridad social pretenden ser presentados como reformas necesarias. No hay desarrollo sostenible posible sobre la miseria de la clase trabajadora y la asfixia de las organizaciones que la defienden”.

La presentación de la CGT apuntó además al corazón del Decreto 407/2026 y la Ley 27.802, denunciando que las modificaciones operativas en los sindicatos y los cambios en los convenios colectivos vulneran de forma flagrante los convenios fundamentales de la OIT sobre libertad sindical y derecho de sindicación ratificados históricamente por la República Argentina. Tras el discurso de Sola y la ovación posterior de las delegaciones internacionales, la comitiva sindical mantuvo reuniones bilaterales clave con directivos del organismo internacional para formalizar los expedientes de queja, ratificando que el movimiento obrero argentino mantendrá activas todas las instancias de reclamo, tanto en las calles argentinas como en los principales foros jurídicos y diplomáticos del planeta.