Investigadores y becarios del CONICET realizaron este miércoles una jornada nacional de protesta con fuerte epicentro en la ciudad de Rosario para exigir la prórroga inmediata de casi 400 becas posdoctorales que tienen fecha de vencimiento el próximo 31 de julio. La movilización local, que contó con el activo respaldo de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE Rosario), se concentró en las puertas del Centro Científico Tecnológico (CCT) ubicado en el predio universitario de la Siberia. Los manifestantes advirtieron que la falta de una extensión presupuestaria para sostener estas becas hasta que se publiquen los demorados resultados de ingreso a la Carrera del Investigador Científico (CIC) —previstos recién para el año próximo— empujará a centenares de profesionales altamente calificados a la desocupación y provocará la interrupción irreversible de líneas de desarrollo estratégico en curso.

Uno de los becarios afectados y voceros de la protesta, Andrés Carminati, detalló la angustia que atraviesa el sector al señalar que están reclamando de manera urgente por casi 400 personas en todo el país a quienes se les vence la beca a fin de mes y que, de no mediar una prórroga administrativa, se quedarán directamente sin trabajo. En el ámbito de Rosario, precisó, la problemática golpea de manera directa a unas 20 personas dedicadas a disciplinas diversas y clave para el desarrollo regional como la química, la física, la ingeniería, la historia y la informática, entre muchas otras. Carminati remarcó con firmeza que la pérdida de estos espacios no representa simplemente un recorte burocrático, sino cortar de raíz trayectorias de formación académica de más de una década con dedicación exclusiva a la producción científica soberana.

Por su parte, el investigador Emanuel Nicoletti alertó sobre los componentes más profundos y dañinos del desfinanciamiento del sector de ciencia y tecnología. Nicoletti enumeró las múltiples facetas de la precarización que hoy sufren los becarios del CONICET, tales como la pérdida de cobertura de obras sociales, los recortes en los cupos de ingresos y las dilaciones intencionales en los concursos. El profesional denunció la existencia de un discurso engañoso por parte del Gobierno nacional, remarcando que se asiste a una paralización deliberada de organismos señeros del desarrollo nacional como el propio CONICET, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). En esa línea, Nicoletti fue tajante al sostener que el recorte actual es peor que el del año 2001, dado que no solo reduce salarios sino que desarticula de raíz la totalidad del sistema científico y tecnológico del país, destruyendo líneas de investigación que tardarán al menos diez años en evidenciar el verdadero impacto de su pérdida.

Frente a la pretensión oficial de delegar la ciencia al libre mercado, los investigadores rechazaron que el sector privado pueda suplir el rol del Estado y exigieron elevar de forma urgente las partidas presupuestarias. Los profesionales recordaron que la República Argentina destina actualmente apenas un magro 0,14% de su Producto Bruto Interno (PBI) a las áreas de investigación y desarrollo, una cifra que asfixia cualquier posibilidad de soberanía tecnológica. «No solamente tenemos buen fútbol; también tenemos buena ciencia y tecnología. Y, sin embargo, nos están dejando afuera», concluyó Nicoletti, sintetizando el reclamo de una comunidad científica en pie de lucha para evitar que la próxima semana se consume la expulsión masiva de sus jóvenes promesas de los laboratorios y centros de estudio de la región.