La profunda recesión que golpea al entramado manufacturero nacional sumará un capítulo crítico en la región. La compañía siderúrgica Acindar tomó la determinación de paralizar nuevamente una parte neurálgica de su producción en la emblemática planta de la localidad santafesina de Villa Constitución. La medida patronal implicará el apagado total de los hornos de la acería entre el lunes 15 y el jueves 18 de junio, una decisión drástica fundamentada en la persistente caída de las ventas y el marcado estancamiento de la demanda interna. Con esta maniobra, la firma busca evitar la acumulación excesiva de stock y adecuar de forma forzosa su capacidad operativa a la realidad de un mercado donde la construcción y las principales ramas industriales muestran niveles de actividad sustancialmente inferiores a los registrados antes del inicio de la gestión del presidente Javier Milei.

El impacto del actual modelo macroeconómico se refleja de manera nítida en los volúmenes de actividad de la planta. Actualmente, la producción siderúrgica de Acindar se ubica aproximadamente un 40% por debajo de sus promedios históricos. La parálisis programada afectará puntualmente al sector de acería, sector encargado de producir el acero líquido y las palanquillas (bloques semiterminados) que luego se transforman mediante el proceso de laminación. Si bien por el momento las tareas de laminado continuarán operativas, la inactividad de los hornos expone la fragilidad de la cadena productiva del grupo, que en el último período ya debió aplicar diversos ajustes presupuestarios y técnicos en otras instalaciones fabriles del país.

Desde el sector gremial confirmaron estar al tanto de la alarmante situación, aunque por el momento la interpretan como parte de un inevitable proceso de adecuación a las nuevas y esquivas condiciones del mercado que, tras una violenta caída, hoy permanece estancado. Las proyecciones fabriles para este año exponen el tamaño de la crisis: se estima que Acindar producirá un total de 860.000 toneladas de acero, de las cuales 120.000 se destinarán a los mercados de exportación y el resto se volcará a la plaza doméstica. Este volumen anual, idéntico al magro desempeño registrado durante el año 2025, expone una brecha enorme respecto al millón cien mil toneladas que la siderúrgica despachaba de manera habitual hasta el año 2023.

La principal preocupación de la organización sindical se concentra en el futuro y la estabilidad de la fuerza laboral. En todo su esquema federal —que incluye la planta principal de Villa Constitución, la sede de San Nicolás, las plantas terminadoras de Rosario y las fábricas de alambre industrial en La Tablada— Acindar emplea a 2.200 trabajadores propios y a 1.300 operarios bajo la órbita de empresas contratistas. El apagado de los hornos afectará de manera directa a cerca de 200 metalúrgicos que desempeñan tareas operativas en la acería, distribuidos en dotaciones de 80 trabajadores por turno. Durante los cuatro días que dure el cese de actividades en los quemadores, la dirección de la empresa implementará un esquema de contingencia que incluirá el adelantamiento de vacaciones pendientes en algunos casos y el otorgamiento obligatorio de francos compensatorios, mientras las bases monitorean con extrema cautela que la parálisis no se prolongue más de lo estipulado.